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Análisis5 min de lectura

El estado de forma de un equipo: ¿sobre cuántos partidos medirlo?

Cinco partidos se leen de un vistazo y no dicen casi nada. La ventana adecuada es más amplia de lo que sugiere la intuición.

Por El equipo PRIZIFOOT

Los cinco últimos resultados son el patrón habitual porque caben en una línea. Es una decisión de presentación, no una decisión estadística, y ambas no coinciden.

El problema de la muestra pequeña

En cinco partidos, un solo 4-0 desplaza la tasa de goles de un equipo casi un gol por partido. Esa sacudida se propaga después a todo lo que se deriva de ella: fuerza ofensiva, goles esperados, probabilidad final. Uno cree medir una dinámica y mide un partido.

Ampliar la ventana reduce ese ruido, hasta un punto en el que se empieza a describir a un equipo que ya no existe: plantilla renovada, entrenador cambiado. Hay pues un compromiso, y se mide en vez de adivinarse. Se ajusta la ventana sobre partidos apartados y se conserva la que mejor predice esos partidos.

Ponderar en lugar de cortar

Una alternativa al corte consiste en dar a cada partido un peso que decrece con su antigüedad, mediante una semivida: pasada cierta edad, un resultado cuenta la mitad. Así se evita que un partido salga bruscamente de la ventana de un día para otro, y se deja que la historia lejana pese un poco en lugar de nada.

Conviene retener sobre todo esto: mostrar cinco partidos y calcular sobre cinco partidos son dos decisiones distintas. Nada obliga a tomar la segunda por haber tomado la primera.

Pasa de la teoría al partido

Elige dos equipos y mira qué dice el modelo, sin crear una cuenta.

Analizar un partido